REGLAMENTO DE CASTIGO DISCIPLINARIO Nº 6

Tomado con fines instruccionales de:

Ministerio de la Defensa (s/f). Reglamento de Castigo Disciplinarios Nº 6 de la Fuerza Armada Nacional. Caracas.

(Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin previa autorización escrita)

Con la presente lectura podrás desarrollar valores como la obediencia, subordinación, disciplina, que debes tener presente en todo momento y circunstancia, dentro y fuera del ámbito universitario.

CAPÍTULO I

Deberes de los Militares de Mar y Tierra

Artículo 1. El militar en servicio activo estará obligado a obedecer las órdenes de sus superiores en todo lo relativo al servicio y a cumplir estrictamente lo prescrito en las Leyes y Reglamentos del Ejército y de la Armada.

Artículo 2. La obediencia, la subordinación y la disciplina serán las bases fundamentales en que descansará siempre la organización, unidad de mando, moralidad y empleo útil del Ejército.

Artículo 3. Si la obediencia a lo prescrito en las Leyes y los Reglamentos, y si la subordinación al superior en grado y empleo son imprescindibles, también lo será la disciplina que es la práctica de los deberes militares en todo momento y circunstancias, aun estando alejado el subalterno de la presencia del superior.

Artículo 4. Para las órdenes abusivas, quedará al inferior, después de obedecer, el recurso de queja ante el inmediato superior de aquél que dió la orden.

Artículo 5. Todo militar, cualquiera sea su grado, clase o empleo, deberá ser culto en su trato, aseado en su traje, marcial en su porte, respetuoso con el superior, atento con el inferior, severo en la disciplina, exacto en el deber e irreprochable en su conducta.

Artículo 6. Estará prohibido proferir, ni tolerar a ningún subalterno, murmuraciones contra las Instituciones de la República, ni de los Estados, ni contra las Leyes, decretos o resoluciones o medidas, dictadas o tomadas por cualquier autoridad constituida.

Artículo 7. Los militares no deberán quejarse nunca de las fatigas que sufran ni de las comisiones que se les ordenen.

Artículo 8. Todo servicio, tanto en la paz como en la guerra, deberá hacerse con igual puntualidad y esmero, como si se estuviera frente al enemigo.

Artículo 9. El militar que tuviere alguna queja de un superior la pondrá respetuosamente y en términos moderados, por órgano regular, en conocimiento de quien pueda corregirla; pero, por ningún respecto faltará al respeto que deba al superior por quien pueda corregirla; pero, por ningún respecto faltará al respeto que deba al superior por quien se considera agraviado, ni murmurará en ninguna ocasión de su conducta.

Artículo 10. Comete falta grave el militar que, llamado por el superior al orden, reprendido o castigado, replique o aduzca razones ajenas al sentimiento que debe causarle su falta y al respeto con que debe oír a quien trata de corregirlo

Artículo 11. Los militares no deberán nunca excusarse del servicio para el que se les nombre, aunque haya en él peligro cierto de vida.

Artículo l2. El militar deberá cumplir con los deberes que le impone su empleo y demostrar siempre mucha afición a su carrera, honrosa ambición de distinguirse y constante deseo de ser empleado en ocasiones de mayor peligro y dificultades, a fin de dar a conocer su valor y aptitudes.

Artículo 13. Los superiores no deberán nunca disculparse con la omisión de sus inferiores en los asuntos en que sean directamente responsables.

Artículo 14. El militar no deberá por ningún motivo ni consideración disimular las faltas que cometa un inferior, pues ha de corregirse por si, siempre que tenga facultades para ello, o ponerlas en conocimiento de quien pueda hacerlo.

Artículo 15. Nadie estará obligado a hacer más de lo que se le ordene; pero en todos los accidentes y ocurrencias imprevistas, los militares deberán tomar el partido más conveniente a sus Banderas y elegir siempre, en caso de duda, al que sea más digno del honor militar y más favorable a las fuerzas nacionales.

Artículo 16. No puede ser militar el cobarde, el que carezca de dignidad, pundonor, ni el de relajada conducta, pues mal puede ser guardián de la libertad, honra e independencia de su patria, quien tenga miedo al sacrificio y ultraje sus armas con infames vicios.

Artículo 17. Nunca se deberá retardar el cumplimiento de una obligación.

Artículo 18. El que manda deberá a todo trance hacerse obedecer de sus subordinados.

Artículo 19. El que fuere destinado a algún servicio lo hará cualquiera que sea su graduación o empleo, sin proferir quejas, ni murmurar, ni poner dificultades, ni disputar puesto para sí ni para la unidad que mande.

Artículo 20. Cuando un militar se considere agraviado por no tocarle el servicio para el cual se le nombre, el puesto que se le señale, cuartel o lugar que se le designe, o por algún otro motivo, reservará la queja para después de concluida la comisión a que fuere destinado; pero, entre tanto, estará en el deber de obedecer.

Artículo 21. El superior deberá dar siempre al subalterno el ejemplo en el sufrimiento de la fatiga y en el desprecio al peligro.

Artículo 22. El militar deberá ejercer las funciones de su empleo con verdadero espíritu de abnegación y sacrificio. El amor propio, el egoísmo, la vanidad ambición destruyen la autoridad moral que requiere todo oficial para alcanzar de sus subordinados la obediencia y buena voluntad en todo lo relativo al servicio

Artículo 23. La lealtad y la buena fe deberán servir de guía en las relaciones oficiales, del militar, porque el engaño y el abuso para el superior, el compañero, el amigo y el subalterno implican quebrantamiento de las leyes del honor militar.

Artículo 24. El militar a quien se vea en todas partes obrando en nombre del deber de todos, tendrá una autoridad moral indiscutible y más libremente aceptada.

Artículo 25. El oficial deberá cultivar su inteligencia para estar en aptitud de apreciar debidamente toda situación; el carácter, para tomar con rapidez una resolución, y la abnegación para regular la acción de las anteriores cualidades.

Artículo 26. El oficial estará obligado a practicar y enseñar a sus subordinados el cumplimiento del deber cívico, que es la base de los deberes militares.

Artículo 27. El militar estará obligado a conocer perfectamente todos sus deberes y derechos y tener el hábito de ellos sin eludirlos ni por debilidad ante los superiores, ni por abuso ante los subalternos.

Artículo 28. Los oficiales, suboficiales y clases deberán educar con el ejemplo y la insinuación; estarán obligados a ejercer el derecho de corrección, no como simple prerrogativa de mando y cuando convenga a sus intereses privados, sino como un deber impuesto en toda circunstancia.

Artículo 29. El oficial no perderá ocasión para manifestar el honor y la delicadeza con que deberá conducirse.

Artículo 30. Todo superior hablará frecuentemente de su profesión a sus inferiores para estimularlos y se apliquen e impongan de todas las materias concernientes al mejor desempeño de su empleo y al mejor conocimiento de la ciencia y arte militar. Cuidará de inspirarles amor, respeto y fidelidad a la Constitución y a las leyes, no omitiendo medio alguno para preparar el ánimo de ellos a los grandes sacrificios que alguna vez habrá de exigirles la Patria.

Artículo 31. La igualdad será absoluta entre todos los militares ante el deber común y esto deberá ser impuesto con igual rigor a los diversos grados, sin que se considere menos obligado a cumplir con toda fidelidad aquél que por jerarquía se encuentre en un rango superior.

Artículo 32. Corresponderá al oficial observar y hacer cumplir siempre la ley moral que le impone el cumplimiento del deber común, bajo forma impersonal, justa, equitativa, sin perjudicar a los subordinados y sin favoritismo de ninguna clase

Artículo 33. La verdad deberá ser un culto para el militar de cualquier graduación, siendo tanto más grave la falta de veracidad cuanto mayor jerarquía tenga quien la cometa.

La ambigüedad debe eliminarse del lenguaje hablado o escrito del militar.

Artículo 34. Antes de dar una orden es preciso reflexionar para que no sean contrarias a las leyes o reglamentos vigentes y a fin de que esté bien concebida y sea ejecutable con el menor número de tropiezos o roces, evitándose así incumplimiento por parte de los inferiores, y, lo que es más perturbador, tener que dar contraórdenes.

Artículo 35. El ejercicio del mando debe llevar en germen el firme propósito de cumplir la misión o tarea recibida, sin tratar de eludir responsabilidades traspasándolas a los subordinados.

Toda observación con respecto a una orden debe hacerse respetuosamente y ser muy fundada, pues en caso contrario se comete grave falta.

A la vez, el silencio, cuando se trate de observaciones necesarias, demuestra falta de carácter y poco interés por el servicio.

Artículo 36. La discreción en asuntos del servicio o profesionales, dura para el militar toda la vida. En consecuencia, no se debe sostener conversaciones ni correspondencia que den lugar a informaciones que puedan ser maliciosamente aprovechadas.

Artículo 37. Los inferiores en grado o antigüedad, cualquiera que sea la unidad a que pertenece y el lugar o circunstancias en que se encuentren, deben a sus superiores atenta deferencia, aunque éstos vistan traje de civil.

Artículo 38. La vida particular de los militares debe ser honorable y modesta. Hay que evitar relaciones con personas que moralmente no estén a la altura de la propia función. Los oficiales vistiendo uniforme, sólo deben frecuentar establecimientos o recintos de indiscutibles honorabilidad. Los individuos de tropa deben abstenerse de cualquier acto que desdiga del honor del uniforme.

Los militares deben ser buenos administradores de su sueldo, ajustando sus gastos a sus posibilidades, dentro de la mayor economía para evitar contraer deudas, que siempre repercuten sobre el honor militar.

Artículo 39. Todo militar tiene la obligación inexcusable de cuidar esmeradamente de los elementos materiales pertenecientes a la nación, en especial el armamento.

La falta de cuidado, la rotura o destrucción de las prendas y de las armas, dan lugar a castigos disciplinarios y pecuniarios de acuerdo con la ley.

Los superiores deben tener especial atención e interés en el control de las prendas, equipo, material y ganado que estén a su cuidado.

Artículo 40. Todo oficial deberá observar y conocer las costumbres, capacidad, aplicación y exactitud en el servicio de sus respectivos subordinados; cuidará de la armonía que debe reinar entre ellos, y vigilará muy atentamente si cumplen con las obligaciones de su empleo. De ese modo conocerá la aptitud, disposición y verdadero concepto a que cada uno es acreedor y estará en capacidad de aplicar con acierto en las faltas que notare, la represión o castigo conveniente para su corrección.

Artículo 41. El más santo de los deberes militares será el amor a la Patria y el respeto y admiración constante hacia sus Libertadores.

CAPÍTULO II

Reglas de Disciplina, Subordinación y Camaradería

Artículo 42. La Institución Militar exige la cooperación espontánea y disciplinada de todos sus miembros, teniendo cada uno responsabilidades y deberes definidos.

La jerarquía es la base de la Institución, y se apoya en el principio de que a mayor grado corresponde mayor preparación y revelación de las cualidades del Jefe.

Artículo 43. La disciplina, que se manifiesta por medio de la subordinación y obediencia del inferior hacia el superior, es la mejor garantía del cumplimiento de la elevada tarea de la Institución Armada.

La disciplina de una tropa es el fiel reflejo de la buena manera de mandar que tiene su jefe. En consecuencia, sobre éste se proyectan las faltas de sus subordinados al deber militar.

Artículo 44. Las más palmarias manifestaciones de la disciplina son:

1. La mayor corrección en las actitudes;

2. El pronto cumplimiento de las órdenes recibidas del superior;

3. La fiel observación del reglamento;

4. El ejemplo de todas las energías en el sentido de servir bien a la Patria, al Ejército y a los Poderes Públicos legalmente constituidos; la colaboración espontánea en la disciplina colectiva, basada en el sentimiento del deber y no en la esperanza de recompensas ni en el temor a los castigos.

Artículo 45. El interés del servicio exige una disciplina severa, pero al mismo tiempo digna y paternal. Las palabras, gestos o actos ofensivos así como los castigos no autorizados ni previstos en las leyes y reglamentos, son absolutamente prohibidos.

Artículo 46. Las órdenes deben ser cumplidas sin dudas y sin murmuraciones, porque el superior que las imparte es el único responsable de su ejecución y de sus consecuencias.

Artículo 47. Nada contribuye más al fortalecimiento de la disciplina, que los frecuentes ejemplos de los superiores en el cumplimiento fiel, puntual y consciente del deber; que su preparación profesional, compostura y decoro en el servicio y fuera de él; que la severidad, tanto físico, como moral para consigo mismo y que la práctica constante de las virtudes militares.

Artículo 48. Es tan noble obedecer como mandar. Todo apto de mando de un escalón cualquiera de la jerarquía, es a la vez un acto de obediencia a otro superior más elevadamente colocado.

Saber obedecer es la primera obligación y la cualidad más preciada del militar; la estricta observancia de las reglas que garantizan la subordinación debe mantener a cada quien en el límite de sus derechos y deberes.

Artículo 49. El superior, como un guía de mayor experiencia, está obligado a tratar correctamente sus subordinados en general -y a los reclutas en particular- con la benevolencia, el interés y las consideraciones que merecen los que presentan su servicio militar para la defensa de la patria.

A su vez el inferior no debe vacilar en dar a sus superiores las pruebas de respeto y consideración establecidas en los reglamentos y que son de uso corriente entre personas bien educadas.

Artículo 50. Es indispensable que la subordinación y la obediencia sean rigurosamente mantenidas en todos los grados y clases de jerarquía militar.

En consecuencia:

1. El Soldado obedece al Cabo Segundo; y el Cadete al Sub-Brigadier;

2. El Cabo Segundo al Cabo Primero;

3. El Cabo Primero al Sargento Segundo y el Sub-Brigadier;

4. El Sargento Segundo al Sargento Primero; y el Brigadier al Brigadier Mayor;

5. El Sargento Ayudante y el Alférez al Sub-Teniente;

6. El Sub-Teniente al Teniente;

7. El Teniente al Capitán;

8. El Capitán al Mayor;

9. El Mayor al Teniente Coronel;

10. El Coronel al General de Brigada;

11. El General de Brigada al General de División;

12. El General de división al General en Jefe;

y en general todo inferior debe obediencia a todo superior.

Artículo 51. Independientemente de dicha subordinación jerárquica, la disciplina exige que a igualdad de grado, al menos antiguo debe subordinación y obediencia al más antiguo.

En caso de igual antigüedad, prevalece la del grado inmediatamente anterior y así sucesivamente.

Los oficiales de la categoría efectiva tienen precedencia sobre los asimilados y los de reserva del mismo grado.

Artículo 52. Cuando un militar está encargado de un mando o misión especial, ejercerá a igualdad de grado, el mando sobre todos los demás militares de la misma graduación, aunque estos tengan mayor antigüedad.

Artículo 53. El oficial de un grado superior no deberá subordinarse a un grado inferior, salvo el caso que éste desempeñe empleo de una categoría superior, o pertenezca al Estado Mayor, o que esté designado por el Ministerio de Guerra y Marina para representarlo, pasar revista o cumplir comisiones especiales.

Artículo 54. La superioridad en el grado y en el empleo será permanente o temporal.

Artículo 55. Serán superiores permanentes de los soldados:

a) Los oficiales, sub-oficiales y clases efectivos o asimilados del Ejército y de la Armada;

b) Los alféreces, guardiamarinas y brigadieres de los institutos militares y navales.

Artículo 56. Las guardias, las patrullas y los centinelas se considerarán como superiores temporales de los soldados.

Artículo 57. Los oficiales del Ejército y de la Armada serán superiores permanentes de los sub-oficiales y clases de ambas instituciones.

Artículo 58. Se considerarán superiores temporales de los cadetes, sub-oficiales y clases, las patrullas, las guardias, los centinelas y los que están desempeñando empleo de mayor categoría.

Artículo 59. Serán superiores permanentes de los cadetes los oficiales del ejército y de la Armada.

Artículo 60. Serán superiores permanentes de los oficiales;

a) Los oficiales del Ejército y de la Armada y de grado superior;

b) Los oficiales que desempeñen un empleo superior

Artículo 61. Serán superiores temporales de los oficiales.

a) En el servicio y en toda reunión, el más antiguo, si son del mismo grado; y,

b) Fuera del servicio, el más antiguo ejercerá la superioridad en los casos en que las circunstancias lo requieran.

Artículo 62. Los médicos, veterinarios y practicantes militares, los maestros de bandas de músicos y de los demás especialistas solo tienen derecho a la obediencia y a la subordinación de sus respectivos servicios, conforme a las normas de este Reglamento.

Artículo 63. Aun no tratándose de actos de servicio, el militar debe obediencia a sus superiores; pero en tal caso éstos deben, en cambio, evitar la práctica de actos que puedan perjudicar el cumplimiento de deberes o el desempeño de funciones a que están obligados sus subordinados.

En consecuencia, es lícito que todo militar pueda hacer advertencias a sus inferiores cuando los encuentre cometiendo irregularidades a que no lleguen a constituir faltas.

Artículo 64. El personal del Ejército y el personal de la Armada, cuando actúen conjuntamente, establecerán el mando según el grado, el empleo y la antigüedad.

Artículo 65. Si el mando no ha sido determinado por el superior competente, el oficial más antiguo de las fuerzas terrestres mandará en tierra, y, en el mar, el más antiguo de las fuerzas navales.

Artículo 66. El militar en toda circunstancia, aunque fuera del servicio activo, estará obligado a saludar como signo de deferencia y respecto a sus superiores del Ejército o de la Armada Nacional. El inferior saludará y el superior devolverá el saludo. A igual grado, saludará primero el menos antiguo.

Artículo 67. Los oficiales de servicio en los cuarteles y establecimientos militares son representantes de la autoridad superior; en consecuencia, se debe a ello obediencia y subordinación en los actos que ordenen en el ejercicio de sus funciones.

Artículo 68. Cuando todos los militares cumplan sus deberes de acuerdo con los principios de la ética profesional, la vida de cuartel será un poderoso factor, para la formación y desarrollo de la familia militar, cuya cohesión hay que buscar por medio de un sentimiento mutuo de cariño entre sus miembros.

Recordar siempre las gloriosas tradiciones nacionales y trabajando en común en el bien del servicio, todos se estiman cada vez más y prestan recíprocamente, en la paz y en la guerra, la necesaria colaboración para facilitarse su vida y para sacrificarse por la patria cuando ello fuese necesario.

Artículo 69. Para fomentar la camaradería que debe existir, y para lograr la solidaridad del cuerpo de oficiales, es muy conveniente que los respectivos familiares de éstos cultiven buenas relaciones sociales de amistad y se guarden la debida consideración.

A tal efecto, los superiores deben aprovechar toda circunstancia favorable al desarrollo de esos sentimientos y práctica entre sus subordinados.

Artículo 70. Las demostraciones de consideración y respeto, obligatoria entre los oficiales de las Instituciones Armadas Nacionales, son extensivas normalmente a los oficiales extranjeros.

CAPÍTULO V

Definición y Clasificación de las Faltas

Artículo 108. Falta militar es toda acción contraria u omisión en el cumplimiento de las obligaciones y normas del servicio, no contempladas expresamente como delito en el Código de Justicia Militar.

La falta es una trasgresión elemental y simple del deber, y reviste una forma compleja y acentuadamente anormal.

Los delitos militares están previstos en el Código de la materia.

Las faltas se especifican en este Reglamento.

Cuando un individuo comete delito y falta conjuntamente, sólo se le aplicará la pena por los primeros.

Artículo 109. Constituyen faltas del deber militar:

a) Las omisiones o acciones contrarias a la disciplina militar específicamente en este Reglamento.

b) Las omisiones o acciones no especificadas en este Reglamento ni calificadas como delito por el Código y que se practiquen contra la Bandera, el Himno y el Escudo Nacionales, símbolos patrióticos e instituciones nacionales; contra la honra y el pundonor individual militar; contra el decoro de la profesión; contra los preceptos sociales y las normas de la moral; contra los preceptos de la subordinación, reglas, o disposiciones dictadas por las autoridades competentes.

Artículo 110. Las faltas se clasifican según intensidad en leves, medianas y graves.

Esta clasificación no tiene por objeto establecer una división rígida, sino orientar a los superiores en la aplicación de los castigos, sin entrabar por ello la facultad de juzgar los hechos pero sin desviarse del espíritu de este Reglamento.

Artículo 111. Hay causas y circunstancias que influyen en la apreciación y juzgamiento de las faltas.

Dichas causas y circunstancias son: de justificación, atenuante y agravante.

Artículo 112. Son causas o circunstancias de justificación de la falta:

a) Ignorancia plenamente comprobada cuando es patente, contra los sentimientos normales de patriotismo, humanidad y propiedad;

b) Fuerza mayor, plenamente comprobada;

c) Haber sido cometida al practicar una acción meritoria en interés del servicio, del orden o de la tranquilidad pública;

d) Haber sido cometida en legítima y proporcionada defensa propia o de otra persona;

e) Haber sido cometida obedeciendo órdenes superiores relativas al servicio;

f) El uso imperativo de medios violentos a fin de obligar al subordinado a cumplir rigurosamente su deber en caso de peligro, necesidad urgente, calamidad pública, y de mantenimiento del orden o de la disciplina